Todos sabemos que las últimas décadas de Argentina han planteado escenarios político-económicos muy variados, con sus naturales consecuencias reflejadas en la práctica de la arquitectura. Desde la fiesta de la democracia de principios de los ’80, hasta nuestra marcada inmersión en las operaciones del capitalismo tardío -de la particular manera en la que estos fenómenos se trasladan a países como el nuestro-, la disciplina pasó de grandes ideales acompañados de la apertura de una mirada diferente hacia el mundo, al traslado de ciertos grados de escepticismo frente a las crisis sociales, y automatismos reglados por el mercado inmobiliario y las oportunidades de nuestra fluctuante economía.
Como parte de las consecuencias mencionábamos, las ideas de “partido” y “sistema” que resultaban tan claras como mecanismos o estrategias de diseño, y que colaboraron con la inserción del lenguaje y espacio modernos en el país, fueron transformándose a partir de las generaciones que comenzaban a operar en esos momentos. Después de los procesos envueltos en el tránsito desde aquella particular transculturación del código moderno, generado mayormente en la Facultad de Arquitectura de la UBA, pasando por el Nac&Pop y llegando hasta la arquitectura “Puerto Madero” o los barrios privados; la crisis del 01 dio un renovado vigor a la necesidad latente de construir nuevos discursos en relación a la arquitectura; de repensarse, ya no mirando hacia el mundo sino ante el mundo y ante nosotros mismos.
En ese proceso, hoy vigente y solidificándose, se hizo necesario volver a discutir cuestiones que dentro del pensamiento crítico de la globalización estaban comenzando a surgir en todas partes y seguirían vigentes hasta hoy. Entre ellas, las relacionadas con redefinir los sentidos de identidad, universalidad, localidad o lugar, sumados a otros tantos, e incluso a las que trabajan para responder a necesidades sociales básicas de emergencia que habían sido olvidadas y potenciadas por la “distracción” que producía la montaña rusa económica, como el crecimiento de las villas de emergencia, la falta de escuelas e infraestructura en general.
Por supuesto que las particularidades históricas y culturales argentinas no están del todo completas si no se las pone en relación a un mundo en permanente transformación, con las guerras del terrorismo y su espesor, la fuerza creciente que fueron adquiriendo las minorías que parasitan los grandes sistemas sociales, la complejidad y heterogeneidad que ya asumimos como obvias e inmanentes a nuestros modos de vida, la Unión Europea y su nueva cartografía, las investigaciones científicas mezcladas con el crecimiento de la superstición y la aparición de extravagantes cultos, los desastres meteorológicos y las preocupaciones por el calentamiento global y nuestra relación con el planeta, el cambio que se produce en Internet a partir de los bloggers acercando la red un poco más a aquella intención de espacio democrático de generación de teoría e intercambio de ideas, y tantas cosas más que reverberan de alguna forma u otra en nuestro ambiente cotidiano.
Frente a este panorama amplísimo y no sintetizable es que hEX Arquitectura Contemporánea Argentina pretende reunir proyectos, pensamientos y obras que se relacionen con maneras de trabajar en la disciplina que en su propia singularidad dejan vislumbrar rasgos de originalidad. Originalidad que no es siempre obvia, porque no busca la extrañeza o el mero entretenimiento y deleite visual, sino que por ciertos compromisos particulares puede estar atravesando algún tipo de ideal, un esfuerzo por reivindicar el pensamiento crítico, alguna revisión histórica discreta, un tipo de mirada al futuro o una propuesta específica de conciliación social.
De esta manera se reúnen proyectos realizados, no realizados o no realizables pero que funcionan para iluminar caminos, obras construidas que desde cierta particularidad discuten con ese automatismo stablishment, ideas que trabajan sobre la situación de la arquitectura y la cultura urbana de nuestro país en relación a la región o al mundo; links interdisciplinares; esfuerzos de autogestión para construir, publicar, reunir; redes entre oficinas situadas en diferentes lugares generadas por algunos que se fueron y volvieron; miradas planteadas desde quienes se quedaron; investigaciones sobre la idea de ciudad; hexágonos que trabajan como una instalación dentro de la instalación reflexionando sobre algún tema particular; manifiestos; ensayos puramente plásticos; proyectos de viviendas que reinterpretan las tipologías tradicionales; son algunas de las formas que representadas en la muestra quieren construir un relato no lineal sobre el estado del arte de nuestra disciplina, permitiendo intuir cambios internos y esenciales para la producción y el pensamiento de la arquitectura en Argentina.
Para lograr esa convivencia la idea principal de la muestra tomó forma en la intención de construir una única superficie salida de la coexistencia y superposición arbitraria de estos discursos y conformando una especie de instalación colectiva. Con ese fin la forma base elegida para los paneles es el hexágono. No por la búsqueda de un resultado estético determinado, sino simplemente por ser el polígono que matemáticamente mejor funciona para la generación de superficies continuas, lo que colabora con la metáfora fractal de una malla a la vez homogénea y compleja, que representa una parte de un todo muchísimo más extenso y sin jerarquías. Para eso, se invitó a los participantes a trabajar sobre un conjunto de entre 2 a 5 hexágonos a elección considerando que las únicas condiciones con las que estas células debían cumplir obligatoriamente eran las de ser equiláteras y equiángulas de 30 cm de lado. Tanto materialidad, mensaje, o espesor fueron susceptibles a las propuestas de los participantes.
Cabe subrayar que el recorte realizado no quiere mostrar entonces un rasgo distintivo único ni generacional, sino enlazar búsquedas singulares atípicas. Los expositores tienen tanto en común entre ellos como diferencias, pero entre todos conforman a modo de fragmento una especie de muestra del ADN de lo que está pasando en este campo hoy –como sintetizó en una conversación Pablo Ferreiro, uno de los socios de AFRA -. La unión está en el lugar que ocupan los cuestionamientos, la enseñanza de arquitectura, la investigación y la gestión que en general realizamos para cambiar el punto de la mirada y proponer nuevas maneras de pensar el sentido de nuestro entorno construido.
arquitectura argentina contemporánea. CCEBA. 25 de abril a 2 de junio, 2007. Buenos Aires, Argentina.
Tuesday, April 24, 2007
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